Análisis · Ingeniería sísmica

¿Resistiría BD Bacatá un terremoto como el de Caracas?

El 24 de junio de 2026, dos terremotos seguidos sacudieron la costa venezolana y derrumbaron edificios en Caracas, a 168 km del epicentro. Tomamos ese mismo sismo, lo trasladamos a la misma distancia de Bogotá y simulamos su efecto sobre el edificio más alto de Colombia.

Aclaración importante: este es un ejercicio hipotético de ingeniería —una simulación basada en datos reales y en principios sísmicos establecidos—, no un pronóstico ni un dictamen estructural oficial del edificio.

1. Lo que realmente ocurrió

La noche del 24 de junio de 2026, Venezuela sufrió un doblete sísmico: dos grandes terremotos casi simultáneos frente a la costa central del Caribe.

Datos del sismo doble de Venezuela (USGS).
 Primer sismoSegundo sismo
MagnitudMww 7,2Mww 7,5
Hora22:04 UTC~39 segundos después
Epicentro~24 km ENE de San Felipe (cerca de Morón)SE de Yumare, al norte del primero
Profundidad21,9 km10 km
Distancia a la capital~168 km (104 millas) al occidente de Caracas

El USGS emitió dos alertas rojas (PAGER): «alta cantidad de víctimas y daños extensos, probablemente generalizados». A pesar de que los epicentros estaban a ~168 km de distancia, decenas de edificios colapsaron en Caracas, concentrados en Los Palos Grandes y Altamira, barrios asentados sobre los rellenos blandos del valle. Esta es la clave de toda la simulación: el peor daño no estuvo cerca del epicentro, sino lejos, sobre suelo blando, en una ciudad a la que la energía llegó por la distancia.

Sus tres cifras de partida Tiempo entre los dos sismos: ~39 segundos. · Distancia epicentro → capital: ~168 km. · Magnitudes: 7,2 y luego 7,5 (el segundo, casi el doble de energía que el primero).

2. La simulación técnica: el mismo doblete, a 168 km de Bogotá, golpeando BD Bacatá

2.1 · La transposición

Tomamos la ruptura idéntica —un M7,2 seguido 39 segundos después por un M7,5 a 10–22 km de profundidad— y ubicamos su epicentro a 168 km de Bogotá. Geométricamente, eso cae sobre el corredor de la falla frontal de la Cordillera Oriental / piedemonte llanero, una fuente sísmica real para Bogotá, así que el escenario no es físicamente descabellado. La pregunta no es «¿está Bogotá cerca de una falla?», sino: ¿qué le hace una gran ruptura lejana a una torre de 216 m parada sobre el antiguo lecho lacustre de la sabana de Bogotá?

2.2 · El movimiento en roca a 168 km

A 168 km, la energía de alta frecuencia que destroza edificios cerca del epicentro ya se ha atenuado en gran medida. Con modelos estándar de movimiento del terreno, la aceleración pico en roca (PGA) a esa distancia para un M7,5 ronda la franja de 0,03–0,07 g. Sobre roca firme, eso es una sacudida moderada: alarmante, pero rara vez destructiva para edificios bien diseñados. Sin embargo, dos cosas no se atenúan igual que la PGA:

2.3 · La cuenca de Bogotá: el factor decisivo

Bogotá se asienta sobre una cuenca lacustre profunda (un antiguo lago): arcillas blandas con velocidades de onda de corte tan bajas como ~100 m/s y espesores de hasta ~1 km. Esta geología le hace a las ondas sísmicas lo mismo que un tazón de gelatina a un golpe en la mesa: las amplifica y las alarga, y amplifica de forma preferente el contenido de período largo, generando además ondas superficiales de cuenca.

Este es el mecanismo de Ciudad de México 1985. En 1985, un M8,0 ocurrió a ~350 km; sobre roca fue menor, pero la cuenca blanda de Ciudad de México amplificó varias veces las ondas de ~2 segundos y la ciudad tembló por más de un minuto: los edificios cuyo período natural coincidía con ese «diapasón» de ~2 s entraron en resonancia y colapsaron. La cuenca de Bogotá es de la misma familia de amenaza. Para un gran sismo lejano, una amplificación por suelo blando de 2 a 5 veces en los períodos de resonancia de la cuenca es perfectamente plausible, llevando el movimiento efectivo en superficie a la franja de ~0,10–0,20 g o más, con fuerte contenido de período largo. Por eso Bogotá cuenta hoy con una microzonificación sísmica oficial que clasifica estos suelos lacustres.

2.4 · El perfil estructural de BD Bacatá

2.5 · La pregunta de la resonancia (el meollo)

Aquí están el peligro y la salvación en la misma frase: el período de ~5–6 s del edificio se solapa con la banda de período largo que una cuenca blanda amplifica desde un gran sismo lejano. Ese es justamente el acople que derriba estructuras altas sobre suelo blando.

Pero —y esto es clave— la amplificación más fuerte de Bogotá tiende a concentrarse en períodos de sitio más cortos (del orden de 1 a 3 s) en buena parte de la zona urbana, y la amplificación de 5–6 s se limita a las subcuencas más profundas. Así que BD Bacatá queda parcialmente «desafinada» respecto a lo peor de la respuesta de la cuenca, en lugar de quedar en sintonía perfecta como los edificios de 6 a 15 pisos de Ciudad de México en 1985. Ese desajuste parcial es una de las grandes razones por las que la torre probablemente sobreviviría.

2.6 · El efecto del doblete (los 39 segundos)

Este es el factor agravante que la mayoría de los análisis pasa por alto. El primer M7,2 llega, mete a la torre en una oscilación de gran amplitud y microfisura el núcleo de concreto y las vigas de acople, ablandando la estructura y alargando su período (el período de una torre de concreto fisurada puede crecer 20–40 %, pasando de ~6 s hacia ~7–8 s). Entonces, mientras el edificio todavía oscila, llega el M7,5 más grande, 39 segundos después: ahora potencialmente más en sintonía con las ondas largas amplificadas de la cuenca, y actuando sobre una estructura ya dañada y ya en movimiento. El segundo golpe trabaja sobre un sistema debilitado y sin tiempo de recuperarse. Dos sismos seguidos son materialmente peores que cualquiera de los dos por separado.

2.7 · Demanda vs. capacidad — evaluación del desempeño

Desempeño estimado de la Torre Sur ante el escenario (rangos de ingeniería).
IndicadorResultado esperado
ColapsoImprobable. Una torre moderna de núcleo de concreto NSR-10, sobre pilotes profundos a estratos firmes, tiene la ductilidad y redundancia para evitar el colapso ante estas demandas.
Oscilación máxima en la cimaAmplia: del orden de 0,5 a 1,5 m en la punta, repetida durante muchos ciclos. Visualmente aterradora y mareante, pero dentro de la deriva sobrevivible para un núcleo dúctil.
Deriva de entrepisoProbablemente supera el umbral de ocupación inmediata (~0,5–1 %) y se acerca a los límites de salvaguarda de la vida (~1,5–2 %) en pisos intermedios: daño estructural real, pero lejos del colapso.
Daño estructuralFisuración reparable en muros del núcleo y vigas de acople; posible fluencia del acero; el segundo sismo concentra el daño. «Dañada pero en pie.»
Daño no estructuralSevero: vidrios de fachada rotos, muros divisorios fisurados o caídos, cielos rasos desprendidos, tuberías de rociadores y de agua rotas, ascensores fuera de servicio por días o semanas.
Duración / fatigaLa sacudida prolongada por la cuenca (60–120 s) produce fatiga de bajo ciclo: más daño acumulado del que sugiere la aceleración pico.
CimentaciónEl probable factor protector. Los ~300 pilotes de 40 m limitan los asentamientos diferenciales y la falla del suelo. Los edificios vecinos con cimentación superficial sufrirían mucho más.

Quedaría en pie — pero malherida

BD Bacatá muy probablemente seguiría de pie —sin colapso—, pero quedaría marcada en rojo o amarillo (evacuada, con ocupación restringida) y requeriría meses de inspección, reemplazo de fachada, revisión de ascensores y reparación del núcleo antes de volver a habitarse. Su modernidad, su núcleo dúctil, sus pilotes profundos y su desafinación parcial respecto al período de la cuenca son lo que la sacan adelante. La cuenca blanda de Bogotá, la larga duración y el doblete de 39 segundos son lo que hacen de esto un evento genuinamente peligroso —y lo que probablemente derrumbaría edificios más viejos, de pisos blandos y poco dúctiles en otras partes de la ciudad, que es donde caería el verdadero saldo de víctimas (tal como ocurrió en Altamira y Los Palos Grandes, en Caracas).

En lenguaje sencillo

Qué pasó: dos terremotos enormes golpearon la costa de Venezuela con unos 40 segundos de diferencia —uno de 7,2 y luego otro más grande de 7,5—. El centro estaba a unos 168 km de Caracas (lejos), y aun así cayeron edificios en la ciudad, porque algunas zonas de Caracas están sobre suelo blando que tiembla más fuerte.

Ahora imagine exactamente lo mismo cerca de Bogotá, a la misma distancia, y pregúntese: ¿sobreviviría BD Bacatá?

Respuesta corta: sí, lo más probable es que siga en pie — pero quedaría muy sacudida y muy dañada.

El porqué, sin tecnicismos:

  • Bogotá está construida sobre un antiguo lago —suelo blando y profundo, como barro—. El suelo blando actúa como gelatina: un terremoto lejano que sobre roca firme sería leve, aquí se amplifica y se estira. (Es la misma razón por la que Ciudad de México quedó devastada en 1985 por un sismo a cientos de kilómetros.)
  • Las torres altas se mecen despacio, en vaivenes largos y lentos. La mala noticia: el suelo blando amplifica justo ese tipo de movimiento lento que las torres «sienten» más. La buena: el ritmo natural de BD Bacatá no coincide exactamente con el peor ritmo del suelo, así que esquiva lo peor.
  • Está clavada al fondo firme. No se «para» sobre el barro: tiene unos 300 pilotes de 40 metros que atraviesan la arcilla blanda. Eso es media batalla ganada.
  • El doble golpe importa. El primer sismo agrieta y debilita la torre mientras se mece; 40 segundos después, el más grande la golpea cuando todavía se está moviendo y ya está lastimada. Ese uno-dos es bastante peor que un solo sismo.

Qué sentirían las personas adentro: un vaivén largo (más de un minuto) y mareante —la punta de la torre moviéndose quizá de 1 a 1,5 metros de lado a lado, una y otra vez—. Vidrios reventándose, paredes partiéndose, cielos rasos cayendo, tuberías rompiéndose, ascensores muertos por semanas. Aterrador, pero la columna de concreto aguanta.

El desenlace realista: BD Bacatá sobrevive estructuralmente, pero queda evacuada y cerrada por meses para reparaciones —vidrios nuevos, ascensores arreglados, núcleo parchado—. No se desploma. La verdadera tragedia en este escenario no sería el rascacielos moderno: serían los edificios viejos y débiles de mediana altura repartidos por la ciudad, que es donde de verdad ocurrirían los colapsos y las víctimas (tal como pasó en Caracas).

Conclusión en una frase: moderno + alto + cimentación profunda = se mece, se daña, sobrevive. Viejo + bajo + suelo blando = en verdadero peligro. BD Bacatá está firmemente en la primera categoría.
Nota importante: este es un escenario de ingeniería informado, no una simulación estructural validada. Un veredicto definitivo exigiría el modelo de diseño real de BD Bacatá, los registros de cimentación y un análisis no lineal tiempo-historia específico de sitio, usando los acelerogramas reales de Venezuela combinados con la microzonificación de Bogotá. Las cifras aquí son estimaciones y rangos bien fundamentados, no predicciones.

Fuentes: NBC News — terremotos gemelos · CNN — sismos consecutivos · USGS — M7,2 ENE de San Felipe · Wikipedia — 2026 Venezuela earthquakes · BD Bacatá — Wikipedia · BD Bacatá Torre Sur — Skyscraper Center · Diseño sísmico en suelos blandos de Ciudad de México — STRUCTURE

Viva en la torre más resistente de Bogotá

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